El paraiso deviene en infierno

De Roma a Turquía.

Posted in locuras by Juan on 21 enero 2010

Hubo una vez un hombre, romano de nacimiento, que quiso ir a Turquía. Como no tenía dinero, decidió que iba a ir andando. Se preparó arduamente, caminaba todos los días largas horas para coger forma. A veces llegaba a casa tan cansado que incluso llegó a pensar en no hacerlo. El premio que le esperaba en Turquía no era otro que su amada.

Un día decidió contárselo a sus amigos. Éstos, le tomaron por loco, le decían que no lo iba a conseguir, que mejor se dedicaba a trabajar. Pero él seguía soñando con ver a su amada.

Meses después, cuando ya pensó que estaba en forma, comenzó a caminar. Caminó y caminó, sin descanso, sin dormir, ni beber, ni comer, ni mear. Al final, exhausto, logró llegar a Turquía. Buscó a su amada, y al fin la encontró. Para su desgracia, su amada le dijo:

– Mira, Manolo, llevo 3 meses esperando que vengas, así que te puedes ir por donde volviste, vives a 4 minutos de mi casa y nunca vienes a verme. Vete a paseo.

Manolo, apesadumbrado, regresó a su casa siguiendo la misma ruta.

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Posted in Uncategorized by Juan on 31 agosto 2009

The last home recording

Posted in locuras by Juan on 24 julio 2009

Me despierto. Estoy en la cama, él está a mi lado. La luz entra por la ventana, si no supiera lo que vamos a hacer dentro de unas horas, diría que es un día perfecto para seguir aquí tumbados. Él duerme, pocas veces lo hace, hoy su alma puede encontrar la paz. Hace tiempo me contó una historia, una historia sobre su hermano muerto. Fué algo horrible…

Todo empezó cuando el hermano de Toni, Fran, le robó la cartera a uno de los matones del mafioso local, Francisco “El Pozo”. Fran no sabía quién era, corrió a casa con la cartera a contárselo a Toni.

– Toni, mira esto, creo que te vas a poner muy contento por la cantidad de pasta que debe haber aquí dentro.

– ¿Qué te tengo dicho sobre robar? Paraces tonto, joder…

– No seas gilipollas, cuando yo era pequeño tú también robabas carteras.

– Sabes que eso no es verdad Fran.

– Me da igual. ¿Quieres abrir esa cartera?

– Veamos…

Toni abrió la cartera, y su cara no fué de sorpresa, ni de felicidad. Fué una cara de terror.

– Tienes que deshacerte de esta cartera. Tírala en la calle, lejos de aquí. Y procura que no te vea nadie. ¿Alguien te vió robarla?

– ¿Qué es lo que pasa? ¿Acaso Toni el duro tiene miedo?

– Zopenco, esta es la cartera de El Pozo.

– Joder, joder, joder. Dios lo que he hecho, me va a matar por esto. Joder… joder….

– Tranquilo, coge tu moto, vete a esta dirección y tira la cartera en la puerta si parar la moto. Luego huye, deja la moto tirada en algún descampado y no aparezcas por esta ciudad en un par de semanas.

– Eso haré…

Fran hizo lo que Toni le dijo, lo que no sabía era que iba a estar uno de los matones de El Pozo dentro de un coche al lado de la puerta. Cuando vió que Fran lanzaba la cartera, lo siguió mientras llamaba a la casa para que le dijeran qué demonios era esa cartera.

– Juan, soy Manuel.

– Sí, dime…

– Alguien acaba de tirar una cartera a la puerta de la casa. ¿Puedes mirar de quién es?

– Sí, un momento… Es la cartera del jefe.

– De acuerdo, ponme con el jefe.

– Voy.

Juan fué en busca de El Pozo:

– Jefe, alguien ha tirado su cartera en la puerta, Manuel lo está siguiendo, quiere hablar con usted.

– Dile a Manuel que me lo traiga, vivo.- dijo El Pozo.

– ¿Has oído Manel?

– Alto y claro.

Fran era un crío de 20 años, un enclenque que no podía pegarle a un saco de boxeo sin doblarse la muñeca. Fué un trabajo fácil para Manuel.

Toni nunca supo cómo pasó todo lo demás, esta conversación la conoce porque El Pozo le mandó una cinta de video explicándoselo, la siguiente parte es la más dura, nunca la quise escuchar, pero Toni me obligó a verla para que entendiera por qué quería hacer lo que vamos a hacer en unas horas.

Se veía un primer plano de la cara de Fran. Estaba dormido, parecía que no tenía ni un rasguño. El Pozo empezó a hablar.

– Despierta niño, despierta.

Alguien apuntó con una manguera a la cara de Fran, que se despertó.

– ¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Por qué me tenéis atado?

– ¿No lo sabes? Tú me robaste la cartera niño, no lo se porque me la hayas intentado devolver, sino porque hay cámaras en el sitio donde me la robaste. No sabía quién eras, tampoco tenía intención de buscarte, pero la chulería de devolvérmela me enfurece.

– Sólo quería arreglarlo, no sabía quién era usted. No cogí nada de su cartera, se lo juro, déjeme volver a mi casa, por favor.

Fran lloraba, intentaba luchar por su vida.

– Volverás a casa sí, pero creo que hay algo que no sabes. Chicos, el espejo, ponedlo para que el niño se vea bien…

Se oían ruidos de pasos arrastrando algo con ruedas. Pasaron por delante de la cámara y colocaron el espejo delante de Fran. En ese momento la cara de Fran, que estaba sujeta para que no la pudiera mover, se descompuso. Terror, pena, miedo, todos los sentimientos se mezclaban en su cara, empezó a sudar, a llorar, y a gritar… La cámara enfocó a El Pozo.

– Hola Toni, se que es tu hermano, y quiero que sepas que esto es por tu culpa. Sabes que nunca te haría nada a tí, eres demasiado valiso para mi, pero no me gusta que nadie se chulee delante de mis narices. Mira bien lo que queda de tu hermano, porque será la última vez que lo veas.

La cámara giró, volvió a apuntar a la cara de Fran. Poco a poco fué abriendo el plano.

Dios, le habían cortado los brazos, yo me estremecí y no quise seguir mirando, pero Toni me obligó a seguir mirando.

El plano siguió abriéndose, le habían cortado las piernas y los genitales. Fran eran un tronco, sin miembros. Ni brazos, ni piernas, ni polla, ni huevos. Fran gritaba, quería que lo matasen, pero El Pozo no lo iba a matar, al menos de momento. Fran estaba colgado del techo, uno de los matones se acercó con una navaja y le sacó los ojos. Fran gritaba de dolor hasta que se desmayó. La cámara se centró en la cara sin ojos de Fran. De repente, apareció un agujero en su frente. El Pozo gritaba muy enfadado, pero uno de sus matones dijo:

– Jefe, no hace falta hacerle sufrir más. Somos lo que somos, pero no somos unos carniceros. Entiendo que esté muy cabreado, pero nosotros no hacemos este tipo de cosas.

– Joder, no me gusta que me jodan mis cosas. Hablaré contigo más tarde. Toni, como alguien de los tuyos vuelva a acercarse a mi, le haré lo mismo, pero estaré sólo en la habitación, para que ningún gilipollas escrupuloso me interrumpa.

Y el video se acabó.

Toni ya está despierto, ahora mismo, por recordarlo todo, tengo la sangre llena de adrenalina, y la cabeza con ganas de sangre. Vi crecer a Fran, y no se merecía esa muerte.

– Toni, coge tus cosas, es la hora…

Mind The Gap

Posted in locuras by Juan on 4 julio 2009

Este bar está hecho una mierda. No hay quien diga que lo limpio a diario. La noche de ayer fue excesiva. Botellas rotas en las esquinas, colillas por todo el suelo, alguien se dejó droga en la barra…

Mientras aprovecho ese polen que alguien dejó, empiezo a pensar en lo que me lleva sucediendo una semana. No entiendo por qué veo esas cosas. Ahora mismo me estoy viendo servir una copa a un tipo con sangre en las manos. Él se va del bar con su vaso, lo deja en la esquina de la barra y sale a la calle. Allí alguien le va a partir la espalda con una barra de hierro, de estas que se utilizan para armar el hormigón. No logra esquivar el golpe.

Se que tengo que hacer algo, pero no podré hacerlo hasta que esa situación se presente. Así que debo limpiar esta pocilga para que vuelva a parecerse a un bar. Una silla por aquí, con la escoba por allá. Plis, plas, en 20 minutos esto ya está reluciente. Lleno las neveras, repongo las botellas de alcohol en la estantería, hago una lista de música en el ordenador, 10 horas de música, perfecto.

Me acerco a la entrada, doy la vuelta al cartel de ABIERTO, subo la persiana metálica y enciendo la música.

Mind the gap
Mind your head
Mind
the things your mama said…

Un poco de autobombo

Posted in Uncategorized by Juan on 9 junio 2009

Bueno, aprovecho para publicitar mínimamente un nuevo blog, dedicado más a estupideces que a seguir más o menos una historia. No es otro que el único e incomparable http://juanitocaminante.wordpress.com/.

Pasaros por ahí de vez en cuando, y dejad algún comentario, que se que últimamente me visitais bastante (tanto como para batir el record de visitas en un día). Qué menos que dejar constancia de vuestra visita con un comentario que, además, me animará a seguir escribiendo. Uno escribe para que le lean, no para sentirse mejor.

The Healing Game

Posted in locuras by Juan on 2 junio 2009

Sonaba The Healing Game en aquel bar. Tú bailabas conmigo. Yo me apretaba contra ti, sin saber qué pasaba a mi alrededor. A ti te gustaba la canción y querías que el tiempo se parara. Un estallido de estrellas apareción alrededor nuestro, pensamos que era una señal y, totalmente enamorados, nos besamos en medio de aquel estallido. Nuestras bocas se fusionaron en una sola. Nos amamos hasta quedarnos sin aire.

Justo cuando nuestras bocas se separaron descubrimos lo que pasaba. El estallido era el caos que había en el bar. Decenas de muertos, decenas de armas tiradas. Éramos los únicos supervivientes, o eso creía yo. Empezaste a mirarme con dolor. Una lágrima salió de tus ojos, yo no entendía nada. Te desplomaste sobre el suelo cubierto de sangre. Dos agujeros en tu espalda descubrían el motivo de tu lágrima.

Habías recibido dos balas destinadas a mi. Demasiadas cuentas pendientes con gente peligrosa. Todo el bar había muerto por defenderme.

Me fuí sin mirar atrás, dejando tu cuerpo tirado a merced de las moscar. Nunca te lloré, ni te eché de menos. sólo eras una mera diversión. Ahora sigo dirigiendo esta organización. Tengo que ir a hablar con un “invitado”. Me está creando problemas donde antes no había. Tendré que enseñarle mi colección…

L’Appuntamento

Posted in locuras by Juan on 20 mayo 2009

– Me gusta el arte antiguo, ¿sabes? No es que sea un apasionado de Fidias, pero sí puedo decir que tengo todas las esculturas que no se encuentran en el Museo Británico, y no son pocas. Son muy delicadas, por eso sólo se las enseño a gente especial, como tú mi viejo amigo.

– Es todo un honor.

– El problema es que poca gente sale con vida de esta sala, y creo que ya te diste cuenta cuando te ofrecí el té que rechazaste. No tenía veneno, ni te iba a matar, tan solo quería ser amable con un invitado.

– Lo se.

– Tú y tu amiguita me habéis causado bastantes problemas, y eso es algo que me disgusta. Yo te convertí en lo que eres. Yo te dí techo y comida cuando lo único que tenías eran problemas y balas en el cuerpo.

– Que tú me metiste.

– No seas tan rencoroso amigo mío. El rencor es algo que te come por dentro y, a menos que seas yo, nunca podrás sacártelo, aunque yo voy a ayudarte a sacarte algo más que el rencor de dentro.

– ¿Acaso me vas a torturar con uno de tus discursos?

– No. Simplemente te vas a tomar el té y te vas a ir de aquí. Tendrás 24 horas para recuperar lo que me debes.

– ¿Y si no lo recupero?

– Oh amigo mío, si no lo recuperas desearás no haber nacido…

Digitalism

Posted in locuras by Juan on 2 abril 2009

Salgo de casa, son ya las siete menos cuarto de la tarde. No pasa nada, trabajar en un bar que abre a las siete y cierra a las nueve de la mañana es lo que tiene, me paso dormida el resto del día.

De camino me encuentro con futuras escenas. Aquí habrá una pelea. Aquí alguien acabará con una pierna rota. Aquí estará la moto en la que me iré…

Mezzanine

Posted in locuras by Juan on 31 marzo 2009

Bip bip. Bip bip.

Suena el despertador. Son las seis de la tarde de un soleado jueves de otoño. La ventana abierta, las persianas bajadas. Aún así se oye el ruido de la vida en la calle. Dos amigos se saludan, un coche toca el claxon, significa que hay vida ahí fuera.

Me levanto. Camino desnuda hacia la cocina, preparo un café, mientras se calienta me visto. Me tomo el café, mi día está a punto de empezar.

Cambio de theme wordpress

Posted in Uncategorized by Juan on 18 marzo 2009

A la espera de que me ponga a editar los estilos para “personalizar” un tema, pongo este. Para que nadie se queje porque esté demasiado negro.