The last home recording
Me despierto. Estoy en la cama, él está a mi lado. La luz entra por la ventana, si no supiera lo que vamos a hacer dentro de unas horas, diría que es un día perfecto para seguir aquí tumbados. Él duerme, pocas veces lo hace, hoy su alma puede encontrar la paz. Hace tiempo me contó una historia, una historia sobre su hermano muerto. Fué algo horrible…
Todo empezó cuando el hermano de Toni, Fran, le robó la cartera a uno de los matones del mafioso local, Francisco “El Pozo”. Fran no sabía quién era, corrió a casa con la cartera a contárselo a Toni.
- Toni, mira esto, creo que te vas a poner muy contento por la cantidad de pasta que debe haber aquí dentro.
- ¿Qué te tengo dicho sobre robar? Paraces tonto, joder…
- No seas gilipollas, cuando yo era pequeño tú también robabas carteras.
- Sabes que eso no es verdad Fran.
- Me da igual. ¿Quieres abrir esa cartera?
- Veamos…
Toni abrió la cartera, y su cara no fué de sorpresa, ni de felicidad. Fué una cara de terror.
- Tienes que deshacerte de esta cartera. Tírala en la calle, lejos de aquí. Y procura que no te vea nadie. ¿Alguien te vió robarla?
- ¿Qué es lo que pasa? ¿Acaso Toni el duro tiene miedo?
- Zopenco, esta es la cartera de El Pozo.
- Joder, joder, joder. Dios lo que he hecho, me va a matar por esto. Joder… joder….
- Tranquilo, coge tu moto, vete a esta dirección y tira la cartera en la puerta si parar la moto. Luego huye, deja la moto tirada en algún descampado y no aparezcas por esta ciudad en un par de semanas.
- Eso haré…
Fran hizo lo que Toni le dijo, lo que no sabía era que iba a estar uno de los matones de El Pozo dentro de un coche al lado de la puerta. Cuando vió que Fran lanzaba la cartera, lo siguió mientras llamaba a la casa para que le dijeran qué demonios era esa cartera.
- Juan, soy Manuel.
- Sí, dime…
- Alguien acaba de tirar una cartera a la puerta de la casa. ¿Puedes mirar de quién es?
- Sí, un momento… Es la cartera del jefe.
- De acuerdo, ponme con el jefe.
- Voy.
Juan fué en busca de El Pozo:
- Jefe, alguien ha tirado su cartera en la puerta, Manuel lo está siguiendo, quiere hablar con usted.
- Dile a Manuel que me lo traiga, vivo.- dijo El Pozo.
- ¿Has oído Manel?
- Alto y claro.
Fran era un crío de 20 años, un enclenque que no podía pegarle a un saco de boxeo sin doblarse la muñeca. Fué un trabajo fácil para Manuel.
Toni nunca supo cómo pasó todo lo demás, esta conversación la conoce porque El Pozo le mandó una cinta de video explicándoselo, la siguiente parte es la más dura, nunca la quise escuchar, pero Toni me obligó a verla para que entendiera por qué quería hacer lo que vamos a hacer en unas horas.
Se veía un primer plano de la cara de Fran. Estaba dormido, parecía que no tenía ni un rasguño. El Pozo empezó a hablar.
- Despierta niño, despierta.
Alguien apuntó con una manguera a la cara de Fran, que se despertó.
- ¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Por qué me tenéis atado?
- ¿No lo sabes? Tú me robaste la cartera niño, no lo se porque me la hayas intentado devolver, sino porque hay cámaras en el sitio donde me la robaste. No sabía quién eras, tampoco tenía intención de buscarte, pero la chulería de devolvérmela me enfurece.
- Sólo quería arreglarlo, no sabía quién era usted. No cogí nada de su cartera, se lo juro, déjeme volver a mi casa, por favor.
Fran lloraba, intentaba luchar por su vida.
- Volverás a casa sí, pero creo que hay algo que no sabes. Chicos, el espejo, ponedlo para que el niño se vea bien…
Se oían ruidos de pasos arrastrando algo con ruedas. Pasaron por delante de la cámara y colocaron el espejo delante de Fran. En ese momento la cara de Fran, que estaba sujeta para que no la pudiera mover, se descompuso. Terror, pena, miedo, todos los sentimientos se mezclaban en su cara, empezó a sudar, a llorar, y a gritar… La cámara enfocó a El Pozo.
- Hola Toni, se que es tu hermano, y quiero que sepas que esto es por tu culpa. Sabes que nunca te haría nada a tí, eres demasiado valiso para mi, pero no me gusta que nadie se chulee delante de mis narices. Mira bien lo que queda de tu hermano, porque será la última vez que lo veas.
La cámara giró, volvió a apuntar a la cara de Fran. Poco a poco fué abriendo el plano.
Dios, le habían cortado los brazos, yo me estremecí y no quise seguir mirando, pero Toni me obligó a seguir mirando.
El plano siguió abriéndose, le habían cortado las piernas y los genitales. Fran eran un tronco, sin miembros. Ni brazos, ni piernas, ni polla, ni huevos. Fran gritaba, quería que lo matasen, pero El Pozo no lo iba a matar, al menos de momento. Fran estaba colgado del techo, uno de los matones se acercó con una navaja y le sacó los ojos. Fran gritaba de dolor hasta que se desmayó. La cámara se centró en la cara sin ojos de Fran. De repente, apareció un agujero en su frente. El Pozo gritaba muy enfadado, pero uno de sus matones dijo:
- Jefe, no hace falta hacerle sufrir más. Somos lo que somos, pero no somos unos carniceros. Entiendo que esté muy cabreado, pero nosotros no hacemos este tipo de cosas.
- Joder, no me gusta que me jodan mis cosas. Hablaré contigo más tarde. Toni, como alguien de los tuyos vuelva a acercarse a mi, le haré lo mismo, pero estaré sólo en la habitación, para que ningún gilipollas escrupuloso me interrumpa.
Y el video se acabó.
Toni ya está despierto, ahora mismo, por recordarlo todo, tengo la sangre llena de adrenalina, y la cabeza con ganas de sangre. Vi crecer a Fran, y no se merecía esa muerte.
- Toni, coge tus cosas, es la hora…
Esta entrada es un pequeño homenaje, siguiendo la historia con la que estoy, a la novela “Johnny cogió su fusil”, que este año cumple 70 años de su publicación. Y la historia está basada mínimamente en el tebeo “Una historia violenta” de John Wagner y Vince Locke
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Estaba pensando que… tal vez, sólo tal vez, esos de El Pozo que anuncian charcutería fina pudieron haberse inspirado en los desmanes que hacía este tu Pozo. Bueno, sólo echo a volar la imaginación, no sea que el personal deje de merendarse los jamoncitos ricos y las mortadelas y demás fiambres exquisitos.
En cuanto al relato, está muy chulo, un tanto macabro y gore, pero al mismo tiempo, sentimental y tierno.
Me has dejado sin palabras…..
pero me gusta, Juan.