L’Appuntamento
- Me gusta el arte antiguo, ¿sabes? No es que sea un apasionado de Fidias, pero sí puedo decir que tengo todas las esculturas que no se encuentran en el Museo Británico, y no son pocas. Son muy delicadas, por eso sólo se las enseño a gente especial, como tú mi viejo amigo.
- Es todo un honor.
- El problema es que poca gente sale con vida de esta sala, y creo que ya te diste cuenta cuando te ofrecí el té que rechazaste. No tenía veneno, ni te iba a matar, tan solo quería ser amable con un invitado.
- Lo se.
- Tú y tu amiguita me habéis causado bastantes problemas, y eso es algo que me disgusta. Yo te convertí en lo que eres. Yo te dí techo y comida cuando lo único que tenías eran problemas y balas en el cuerpo.
- Que tú me metiste.
- No seas tan rencoroso amigo mío. El rencor es algo que te come por dentro y, a menos que seas yo, nunca podrás sacártelo, aunque yo voy a ayudarte a sacarte algo más que el rencor de dentro.
- ¿Acaso me vas a torturar con uno de tus discursos?
- No. Simplemente te vas a tomar el té y te vas a ir de aquí. Tendrás 24 horas para recuperar lo que me debes.
- ¿Y si no lo recupero?
- Oh amigo mío, si no lo recuperas desearás no haber nacido…
Me gusta. ¿Continuará la historia?…porque me ha dejado en ascuas